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Redescubriendo los vinos de España

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A muchas personas les parecería irónico el título de este capítulo del blog, sin embargo, el contexto es un poco más complejo de lo que aparenta. 

El primer acercamiento que su servidor tuvo con el vino fue a corta edad, ya que en mi familia se acostumbraba el consumir vinos casi exclusivamente españoles. En mis años de infancia, en una ocasión, recuerdo el preguntarle a mi abuelo (originario de España, de la ciudad de Logroño) acerca de aquella bebida que consumía, una bebida de color marrón que, en palabras de un niño, era “apestosa”. Acto seguido el viejo me hizo darle un gran trago a su copa, con gran rechazo en mi rostro a ese gusto amargo y muy desagradable, le dije al abuelo -sabe feo- a lo que contestó inmediatamente, -algún día te gustará mucho esta bebida-.

Para aquellos que me conocen, saben que como sommelier, tengo un gran gusto y pasión por los vinos de origen de países de “nuevo mundo” principalmente por los vinos mexicanos y estadounidenses, ya que tuve la oportunidad de pasar mis primeros años en el mundo del vino inmerso entre los grandes vinos de estos países.

En el 2016, durante una cena con amigos, uno de ellos cuestionó mi gusto por los vinos “gringos” y mi desdén por los vinos españoles, a lo que le contesté que solo aquellos grandes vinos de “La Madre Patria” como Vega Sicilia, López de Heredia, Dominio de Pingus, me resultaban atractivos ya que aquellos vinos más accesibles accesibles eran vinos anticuados y de gusto muy duro; vinos que consumía mi abuelo, más por costumbre que por entendimiento y pasión. 

En ese momento me Eduardo (así se llama mi amigo) tuvo a bien el darme el contacto de Alejandro “Sandro” Gallostra, quien es el dueño de MONGUILAN, una vinícola de la Rioja que, ha estado en posesión de su familia desde 1663.

Al ponerme en contacto con Sandro, encontré a una persona sumamente agradable de tratar y tuvimos la buena fortuna de charlar en aquella ocasión por un par de horas, charlando principalmente de los vinos que ellos producen, al escuchar las historias que Sandro me contaba, simplemente tuve el gran impulso de querer probar sus vinos a lo que amablemente Sandro me hizo llegar unas cuantas botellas para poder degustarlos y darle mi opinión. 

Los vinos arribaron a la cava y en el trajinar de los días los vinos se encontraban trémulos y ansiosos por llegar a nuestras copas. El ansiado momento por fin llegó, tuvimos la maravillosa oportunidad de abrirlos y probarlos.

Fue amor a primera vista, mejor dicho, a primera nariz, expresivos, irreverentes, intensos, simplemente maravillosos.

El crianza 2014 mostró ser un vino pensado para aquellos que gustan de los vinos potentes, con extracción profunda, de color rubí con luces púrpuras, en nariz aromas de fruta fresca madura, notas de cerezas, grosellas y fresas, con notas de ciruela e higos, que, conforme pasaron los minutos, dieron paso a complejas notas de tabaco, clavo, canela, regaliz, cardamomo, ruibarbo. En boca fue igual de explosivo, pero también mostró una elegancia que no esperaba de un vino tan intenso, los taninos se mostraron sumamente sedosos y muy pulidos; el final en boca fue medio-largo.

El Reserva 2011 por su lado mostró, toda la veteranía de una vinícola con más de 350 años de historia, un vino exacerbado con evidentes rastros de evolución desde el color, con color granate y luces color marrón, en nariz la explosión de aromas de higo, dátiles, ciruelas negras dieron paso a notas de reducción de balsámico, regaliz, tierra mojada, portobellos, almizcle, especias de repostería y en boca un vino soberbio, potente y elegante con taninos tan sedosos que no pudimos contener las ganas y simplemente corrimos por barbacoa.

Esa tarde fue un festín, bebiendo y comiendo mientras que, en cada sorbo, venía a mi memoria la imagen de mi abuelo diciendo -algún día te gustará mucho esta bebida-.

Con cierta nostalgia recuerdo esa ocasión, ya que, finalmente había llegado el día en que los vinos de España me cautivarían y, aunque no todos los vinos de España me parecen extraordinarios, hoy puedo decir, que uno de mis vinos predilectos, de tierras ibéricas, hoy por hoy es Monguilan. 

JV.

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